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Protección solar infantil: cómo elegir el fotoprotector de tus hijos

La mayoría de las quemaduras no son por un protector malo, son por poca cantidad y pocas aplicaciones. Qué mirar en la etiqueta y cómo aplicarlo.

La piel de un niño no es la de un adulto en pequeño. Es más fina, tiene menos melanina y la barrera que la protege todavía se está formando, así que se quema antes y absorbe más de lo que le pongas. Elegir bien el fotoprotector y, sobre todo, aplicarlo como toca, es lo que marca la diferencia entre un verano tranquilo y una quemadura.

Qué mirar en la etiqueta

  • SPF 50+ siempre. En niños no hay motivo para bajar de ahí. La diferencia entre un 30 y un 50 es pequeña sobre el papel, pero en la práctica nadie aplica la cantidad del laboratorio, así que ese margen se agradece.
  • Protección UVA además de UVB. Se reconoce por el sello UVA dentro de un círculo. El SPF solo habla de los UVB, los que quemaron; los UVA son los que envejecen y dañan en profundidad.
  • Resistente al agua. Imprescindible si va a haber piscina, playa o sudor.
  • Filtros minerales en los más pequeños. Actúan como una pantalla sobre la piel, no necesitan tiempo de espera y son la opción más prudente en bebés y en pieles atópicas o reactivas.
  • Sin perfume en pieles sensibles, y textura que el niño tolere: si escuece o pica, no habrá manera de ponérselo dos veces.

Qué textura según la edad y el plan

El mejor fotoprotector es el que de verdad se va a poner. Tres opciones que funcionan bien:

Cómo se aplica (aquí está el verdadero problema)

La mayoría de las quemaduras que atendemos no son por un protector malo, son por poca cantidad y pocas aplicaciones. Las reglas son simples:

  • Antes de salir de casa, con el niño seco y vestido a medias, no en la toalla con prisa.
  • Cantidad generosa. Para un niño, una buena norma es una cucharadita rasa por cada zona: cara y cuello, cada brazo, cada pierna, pecho y espalda.
  • Cada dos horas, y siempre después del baño, de secarse con la toalla o de sudar mucho. Resistente al agua no quiere decir eterno.
  • Las zonas que se olvidan: orejas, nuca, empeines, el borde del bañador, las manos y la raya del pelo.
  • No es solo crema. Camiseta, gorra, gafas de sol homologadas y sombra entre las 12 y las 16 horas. En menores de seis meses, directamente sombra y ropa: la crema se reserva para zonas pequeñas que no se puedan tapar.

Un apunte que sorprende a mucha gente: en Galicia, con el cielo cubierto, pasa buena parte de la radiación ultravioleta. Los días de nubes altas de agosto en la ría queman igual, y encima no avisan con calor.

Si ya se ha quemado

Ducha templada, hidratación abundante por fuera y agua por dentro, y una loción after sun para calmar. Nada de hielo directo, ni pasta de dientes, ni pinchar ampollas. Hay que consultar si la quemadura es extensa o con ampollas, si el niño tiene fiebre, vómitos, mucha somnolencia o dolor de cabeza, o si es un bebé de menos de un año.

Si no sabes qué textura le va a gustar o tienes dudas con una piel atópica, pásate por Farmacia Reboreda, en Redondela, o llámanos al 986 40 81 27 y lo vemos contigo. Aquí tienes toda la protección solar infantil de la tienda.

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