Las hemorroides son tan comunes que casi la mitad de las personas las tienen en algún momento, y aun así es uno de los temas que menos se preguntan en voz alta en el mostrador. Vamos a lo práctico: qué alivia de verdad, qué no sirve de nada y en qué momento hay que dejar de automedicarse e ir al médico.
Qué son y por qué dan guerra
Todos tenemos hemorroides: son unos cojinetes de venas en la zona anal que ayudan a cerrarla. El problema aparece cuando se inflaman y se dilatan. Entonces aparece el escozor, el picor, el bulto que molesta al sentarse o la sangre roja y brillante que se ve en el papel. Lo que las provoca casi siempre es la presión: estreñimiento y mucho esfuerzo al ir al baño, horas sentado, el embarazo y el parto, levantar pesos, o pasar demasiado tiempo en el váter con el móvil en la mano.
Lo que más alivia (y no es una crema)
Esto es lo que de verdad cambia la situación, y conviene decirlo antes de hablar de pomadas: mientras las heces sigan siendo duras, el problema vuelve. Las medidas que funcionan son poco espectaculares pero decisivas:
- Fibra y agua, todos los días. Fruta, verdura, legumbre, cereal integral y entre un litro y medio y dos litros de agua. La fibra sin agua estriñe más.
- No aguantar las ganas y no estar más de tres o cuatro minutos sentado en el váter. Fuera el móvil del baño.
- Baños de asiento con agua tibia, diez o quince minutos, dos o tres veces al día. Alivia el espasmo y el dolor mejor que casi cualquier cosa.
- Frío local los primeros días si hay mucha inflamación, envuelto en un paño y nunca directo sobre la piel.
- Moverse. Caminar a diario mejora el tránsito y la circulación de la zona.
- Higiene suave. Agua y secado por toques. El papel seco y áspero empeora el picor; el jabón perfumado también.
Qué puedes usar mientras pasa el brote
Para la fase aguda, una pomada para trastornos hemorroidales ayuda a calmar el dolor, el escozor y el picor y protege la mucosa mientras se desinflama. Se aplica después de la higiene, con la zona limpia y seca, y lo normal es notar mejoría en los primeros días.
Si el problema es repetitivo, además del tratamiento local tiene sentido trabajar desde dentro: hay cápsulas de la misma línea pensadas para tomar durante una temporada y acompañar el cuidado de la zona. Pregúntanos y te decimos si en tu caso tiene sentido combinarlo o no hace falta.
Lo que no recomendamos: usar pomadas con corticoide durante semanas por iniciativa propia, recurrir a laxantes estimulantes de forma continuada, o aplicar remedios caseros con limón, vinagre o ajo en una mucosa inflamada. Hacen daño y retrasan la mejoría.
Cuándo hay que ir al médico, sin excusas
Esta es la parte importante del artículo. No toda la sangre en el baño viene de unas hemorroides, y asumirlo sin más es el error que hace que se diagnostiquen tarde cosas serias. Hay que consultar sí o sí:
- Si sangras y tienes más de 50 años, o hay antecedentes familiares de cáncer de colon.
- Si la sangre es oscura, mezclada con las heces, o hay moco.
- Si has perdido peso sin querer, estás cansado o notas que has cambiado de ritmo intestinal.
- Si el dolor es muy intenso, hay un bulto duro y azulado (puede ser una trombosis) o fiebre.
- Si llevas más de una semana de tratamiento y sigue igual, o si los brotes se repiten varias veces al año.
En la farmacia podemos orientarte y ponerte el tratamiento de la fase aguda, pero el diagnóstico de lo que sangra no se hace en el mostrador. Si tienes dudas, pásate por Farmacia Reboreda, en Redondela, o llámanos al 986 40 81 27: te decimos con franqueza si es cosa de una pomada o de pedir cita. Aquí tienes el resto de productos de fitoterapia y zona natural.
